El tratamiento del paciente con Diabetes Mellitus implica un reto para el personal de salud y por tanto debe ser abordado de manera integral y multidisciplinaria desde la evaluación hasta el planteamiento de las metas a lograr.
Los objetivos del plan de alimentación en el adulto mayor con Diabetes Mellitus se enfocan a mejorar la calidad de vida y de salud del individuo, a reducir los factores de riesgo de complicaciones de la enfermedad y de otros padecimientos coexistentes, lograr un peso corporal adecuado y mantenerlo, conservar niveles glucémicos dentro de las cifras planteadas por el especialista y lograr una buena adhesión al plan de alimentación
En la evaluación nutricional se deben tomar en cuenta múltiples factores, como hábitos y costumbres del paciente, sus recursos económicos, situación familiar, comorbilidad, capacidad funcional y cognitiva para lograr el mayor apego al tratamiento. Se suma los gustos, las preferencias, intolerancias, consumo de alcohol. Además de saber dónde realiza sus comidas, con quién come, si compra la comida, cuáles son las preparaciones que le agradan más, si descansa bien durante la noche y si se levanta y come.
La comunicación y el diálogo con el paciente y su familia o acompañante es imprescindible.
El adulto mayor, debe recibir la información sobre los 5 pilares del tratamiento.
Plan de alimentación
Automonitoreo
Farmacoterapia
Actividad física
Educación diabetológica
La consulta suele ser una situación a veces estresante, ya que el paciente teme no poder seguir comiendo como lo hacía hasta ese momento o bien que no se le considere los problemas digestivos que presenta.
El adulto mayor con Diabetes debe:
– Realizar las cuatro comidas principales (desayuno, almuerzo, merienda, cena) y una o dos colaciones. El fraccionamiento mejora la adherencia al plan nutricional y se evitan hipoglucemias.
– Comer en los mismos horarios siempre. No saltearse comidas. En personas lábiles en los valores de glucemia y que reciban medicación para la Diabetes en comprimidos o insulina, pueden presentar episodios de hipoglucemia.
El adulto mayor con sobrepeso u obesidad con poca o mínima actividad física deberá tener una alimentación no excedida en calorías. A mayor peso, más dificultad para sus movimientos, traslado y pueden acentuarse problemas cardiovasculares y respiratorios, ya que hay un descenso del gasto calórico total. La persona y su familia deben saber cuál es el tamaño de las porciones de los alimentos y de las preparaciones que acostumbra a realizar.
La ausencia de apetito en la mañana es una realidad en las personas con o sin Diabetes y además realizar actividad física en ayunas es una situación frecuente. Aquellos que consumen desayunos insuficientes como sólo un cortado o una fruta, o una galleta, o toman solo mate y luego no comen nada hasta la próxima comida y además hacen caminata de más de 30 minutos o concurren a un club donde hacen diferentes tipos de ejercicio o hidrogimnasia, deben corregir este hábito. El licenciado en nutrición le dará diferentes ejemplos de cómo alimentarse mejorando el desayuno y las ingestas antes o luego de finalizado el ejercicio.
La elección de los alimentos, su variedad, el sabor agradable de las comidas respetando las costumbres es primordial en esta etapa de la vida
Explicar, y no dar por sabido que una vez al día deberían consumir una porción de vegetales crudos, los que le guste y toleren, por el aporte de vitaminas, minerales y fibra.
Los vegetales cocidos son los más aceptados y de mejor tolerancia, como por ejemplo zapallo, calabaza, y zanahoria. Saber cuál es la porción que consume, o sea, evaluar la ingesta real es de gran ayuda para mejorar la glucemia post prandial. Otros vegetales como los zapallito, zucchini, acelga, espinaca, no afectan tanto la glucemia post comida ya que contienen la mitad de carbohidratos que los primeros cada 100 gramos.
Los alimentos ricos en almidones como la papa, las pastas, el arroz (todo tipo), la harina de maíz y granos como choclo, lentejas, porotos, garbanzos, pueden estar acompañando el almuerzo y la cena en cantidades controladas, en especial cuando hay obesidad y sedentarismo.
Los purés, la papa, las pastas y la harina de maíz son alimentos muy amigables en los adultos mayores ya sea porque son blandos, húmedos y de fácil digestión, pero suelen elevar la glucemia luego de consumidos por su contenido en carbohidratos.
– La porción de carne una vez al día (vacuna, pollo, pescado) aporta proteínas de alto valor biológico (retirándole la grasa visible y la piel al pollo), las claras y el huevo entero (2 a 3 veces por semana), hacen que el menú semanal sea variado ya que los budines, soufflés, revueltos son preparaciones blandas, suaves, húmedas muy preferidas en esa etapa de la vida y más aun cuando hay dificultades en la masticación (problemas dentarios) o digestivos.
– La leche descremada, semi descremada o delactosada, o con el agregado de calcio, o hierro (cuando hay anemias), con Omega 3 se pueden consumir en cantidad de 2 a 3 tazas diarias. Los yogures dietéticos pueden estar presentes en desayunos y/o meriendas en sustitución de la leche o como una colación. Debemos aclarar que no son de consumo libre.
Agregar 1 cucharada de aceite crudo en almuerzo y otra en cena es importante porque no solo aporta calorías, sino ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles (A, D, K y E).
Los adultos mayores pueden presentar una alteración del gusto y muchas veces exageran en los condimentos y en el agregado de sal a las comidas. Suelen decir que “la comida no tiene gusto” y comienzan a comer porciones más chicas. Acordar el uso controlado de sal e incentivar el agregado de hierbas y condimentos. Cuando hay una disminución de la ingesta porque comen mucho menos de lo indicado comienzan a perder peso y esta situación merece una consulta nutricional.
Generalmente la fruta es un alimento aceptado por todas las personas. Dos o tres porciones diarias, crudas o cocidas con o sin edulcorantes completan el plan de alimentación. Hacer énfasis en que los jugos de frutas naturales sin azúcar no son de consumo libre por la velocidad en que elevan las cifras de glucemia.
El pan y las galletas son alimentos que se consumen en el desayuno, merienda y a veces sustituyen una cena acompañando una taza de leche. Explicarle al paciente cuál es la porción y no su supresión es de gran importancia, más aun cuando la persona vive sola y su cena son esos dos alimentos.
El adulto mayor suele tener alteración en el mecanismo de la sed. Son personas muy vulnerables a la deshidratación. Tomar agua a veces es una obligación y nada apetitoso A través de la anamnesis (recopilación de información del paciente) podemos saber cuál es su consumo diario e incentivar el mismo si es insuficiente más aun los días de enfermedad y en los de altas temperaturas.
Dialogar sobre los alimentos de consumo libre es imprescindible No se debe sustituir ningún alimento por té solo, café solo, mate amargo o tisanas, gelatinas dietéticas. Estos no tienen valor calórico (no contienen carbohidratos, proteínas ni grasas).
Explicar cómo resolver una hipoglucemia y que el paciente comprenda cuáles son los síntomas es indispensable. Si presenta un solo síntoma de hipoglucemia: temblor, sudoración fría, cansancio, que sepa qué hacer y no dudar: un vaso de agua con 1 cucharada de azúcar o un vaso de refresco común, o 2 caramelos.
La herramienta primordial que tiene el licenciado en nutrición en la consulta es la anamnesis alimentaria.
La herramienta que tiene el paciente y su familia es anotar lo que come, la hora en que lo hace, cómo es la porción, la hora de la medicación que recibe para el tratamiento de su Diabetes y por supuesto llevarlo periódicamente a la consulta.