Nuevamente estamos a pocos “pasos” del tan esperado verano y como siempre debemos de cuidar en extremo nuestra salud, nuestro cuerpo y también nuestros pies, pues son los que nos transportan, para disfrutar de la estación tan esperada.

Retomaremos las actividades al aire libre, tratando de perder lo que el invierno nos agregó a nuestro cuerpo. Aquí aparecen  por doquier las actividades  aeróbicas. Y todo nuestro cuerpo se pone en actividad… incluso nuestros pies, los cuales son exigidos en extremo y no siempre cuidados como corresponde.

Si ellos se lesionan, nuestra actividad física se verá disminuida… y con todo lo que tiene aparejado una herida. La posibilidad de infectarse siempre existe.

Es por eso que aquí nos dedicaremos a indicar algunos cuidados elementales para con ellos.

Siempre los debemos cubrir con medias o calcetines cuyo material que prime, sea el algodón o hilo. Tanto el uno como el otro, por sus características  absorben la sudoración manteniendo los pies lo más secos posible. El color de las mismas es muy importante, siempre sugerimos colores claros y Uds. están en todo su derecho de preguntar el por qué de los colores claros. Y ahora aquí va la respuesta: de existir alguna lesión en la piel, la misma manchará la media, alertándonos de dicha situación.

Otro tema no menos importante es el calzado. Como premisa debemos saber que las actividades al aire libre, llámese, caminar, trotar, correr o cualquier otro ejercicio, se deben realizar con calzado deportivo apropiado. La industria del calzado se ha desarrollado de tal manera, que nos ofrece un calzado para cada actividad, tan solo tenemos que asesorarnos en cuál es el modelo apropiado para la actividad que vamos a desarrollar. Manejémonos con marcas que tengan un respaldo de calidad.

Otro detalle a destacar, ¿en qué momento del día compramos el calzado? Siempre es en la tarde. La pregunta que surge inmediatamente es ¿por qué? Nuestros pies en las horas de la tarde tienen más volumen que cuando nos levantamos.

El calzado a estrenar se debe usar en forma paulatina, de a poco, así podremos observar si nos molesta en algún lugar, antes de comenzar la actividad programada.

El verano nos invita también de disfrutar de la playa y el sol. Una buena combinación o mala, según como nos comportamos con ellos. Todos sabemos que existen horas apropiadas para exponernos al sol, igual debemos tomar las precauciones para que el mismo no nos dañe. Conjuntamente con la botella de agua debe ir el bloqueador solar. El mismo se deberá aplicar en toda nuestra piel y de manera más reiterada en el empeine de nuestros pies. Es en este lugar donde los rayos solares caen en forma perpendicular en nuestra piel, siendo ellos más agresivos. También debemos cuidar la piel de la planta de nuestros pies. ¿Por qué y cómo hacerlo? La arena de nuestras playas tiene un gran contenido de cristales de cuarzo, siendo refractario de los rayos solares y de esta manera eleva la temperatura en forma considerable volviéndose peligrosa para nosotros, pudiendo provocar quemaduras. Por esto es que sugerimos el uso de las famosas “zapatillas de agua” o náuticas, calzado que suelen usar los que practican surf. Este tipo de calzado nos permite caminar por la arena e incluso ingresar al agua.

Hasta aquí llegamos con algunas sugerencias para el verano. Pero… siempre existe un pero, si tenemos un percance también tenemos que estar preparados para solucionarlo de la mejor manera. Si por algún motivo se nos hace una ampolla (flictena) nunca debemos romperla, intentaremos mantenerla intacta, cubriéndola con una gasa estéril, pero de romperse debemos lavarla con suero fisiológico (nunca aplicar productos con iodo) y consultar con un profesional de la salud. De tener otro tipo de herida, el primer paso es lavarla con jabón neutro (glicerina) enjuagar con suero fisiológico y cubrir con gasa estéril.

Ante cualquier duda o inconveniente se debe consultar con un profesional de la salud.

Creemos que con estos pequeños detalles a tener en cuenta, podremos disfrutar del verano.