La obesidad es un importante factor de riesgo para enfermedades cardiometabólicas, hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipemia, y enfermedad coronaria.
Es una enfermedad crónica, que se caracteriza por un exceso de tejido graso, que puede determinar serios problemas de salud y aumento de mortalidad.
En la práctica clínica se usa para diagnosticar y clasificar la obesidad el Índice de Masa Corporal (IMC) obtenido de la relación entre el peso expresado en kilogramos y la altura en metros al cuadrado (Formula de Quetelet):
IMC= Peso (en Kg) /Talla (en metros2)
Tomando en cuenta este índice, definimos como sobrepeso a una persona adulta, con un IMC mayor o igual a 25 Kg/m2 , y obeso si presenta un IMC mayor o igual a 30 Kg/m2.
De acuerdo a los datos conocidos cuanto mayor es el IMC de un paciente, mayor es la posibilidad de desarrollar enfermedades asociadas al exceso de grasa, como diabetes o enfermedad cardiovascular (infarto al corazón, presión arterial elevada) y aumento de la tasa de mortalidad. Por lo que el IMC se ha convertido en el gold standard para identificar paciente con incremento de riesgo de salud relacionado a adiposidad.
La distribución de la grasa corporal es también un importante factor, porque identifica a las personas obesas con mayor riesgo de morbimortalidad. Según la distribución de la grasa corporal, la obesidad puede ser clasificada en ginoide o androide.
La obesidad ginoide se presenta con un aumento de los depósitos grasos femoroglúteos, dando forma de pera, con un bajo riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, presentando y un alto riesgo de presencia de enfermedades venosas, linfáticas, y articulares.
En la obesidad androide, el tejido adiposo se acumula en la mitad superior del cuerpo, en especial se deposita en el abdomen, dando la forma de “manzana”, central, o centro abdominal, y se asocia con mayor riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas (diabetes tipo 2, dislipemia, e hipertensión arterial).
La circunferencia de la cintura es utilizada como un marcador de la masa grasa subcutánea y la masa grasa abdominal. La mayor parte de las investigaciones establecen que la circunferencia de la cintura tendría una mejor correlación con los depósitos grasos abdominales, en particular con la grasa visceral, por lo cual es muy utilizada. Es un perímetro que permite estimar la grasa corporal a nivel del abdomen.
La OMS considera las siguientes medidas de la cintura como indicadores de riesgo: adaptado de IDF (2005) y ATPIII (2001).
Un panel de expertos organizado por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmón, y Sangre (NHLBI) había recomendado que la circunferencia de la cintura integre las mediciones realizadas en la primera consulta médica y sea utilizada para monitorear la eficacia de la pérdida de peso.
Diferentes parámetros anatómicos han sido utilizados para determinar la localización exacta para realizar la medición, pero el más utilizado es el punto medio entre el reborde costal y la cresta iliaca.
La medición de la circunferencia de la cintura debe realizarse alrededor del paciente parado con el torso desnudo, sin calzado, con los talones juntos y los brazos colgando en espiración completa. La cinta de medición debe ser de un material no extensible, colocada perpendicular al eje longitudinal y horizontal al piso.
El tejido adiposo se compone de adipositos, células inflamatorias y vasculares, conectivas y tejido neurológico. El tejido adiposo esta distribuido en el cuerpo, 85 % del tejido graso está representado por el tejido adiposo subcutáneo y en cantidad menor, aproximadamente el 15%, está representada por la grasa intraabdominal. La relativa contribución de la grasa intraabdominal a la masa grasa total del cuerpo está influenciada por el sexo, la edad, la actividad física, la etnia y la adiposidad total. El término grasa visceral es comúnmente usado para describir la grasa intraabdominal e incluye tanto la grasa intraperitoneal (grasa mesentérica y omental), la cual drena directamente en la circulación portal y grasa retroperitoneal la cual drena en la circulación sistémica.
El IMC nos aporta mejor información sobre el volumen y la circunferencia de la cintura sobre la distribución de la grasa en el cuerpo. La circunferencia de la cintura es mejor predictor del tejido adiposo intraabdominal que el IMC. Aporta una medición de la distribución de la grasa corporal que no puede obtenerse con la medición del IMC.
Los mecanismos biológicos responsables de la asociación entre la circunferencia de la cintura y los riesgos cardiometabólicos, no están aun aclarados, pero existen varias hipótesis. Una de las primeras hipótesis implicaba al tejido adiposo intraabdominal como factor de riesgo metabólico activando del eje del sistema nervioso hipófiso – adrenal, mediante activadores ambientales, causando tanto el deposito de preferencial del tejido adiposo en el tronco, como los desordenes metabólicos asociados a estos depósitos. Mas recientemente se postuló que la grasa subcutánea puede almacenar una cantidad limitada de energía y el exceso iría a depósitos ectópicos en el hígado y en el músculo esquelético. El exceso de la acumulación ectópica de grasa sería la causante de trastornos metabólicos en dichos órganos. De hecho el aumento de la grasa intrahepática está fuertemente asociado con dislipemia e insulinoresistencia hepática y el incremento de la grasa intramiocelular se asocia con insulinoresistencia muscular esquelética.
Una tercera hipótesis propone un efecto directo del tejido adiposo omental y mesentérico sobre la insulinoresistencia, metabolismo lipídico y presión arterial.
Una cuarta hipótesis es que los genes que predisponen al deposito preferencial de grasa en el abdomen independientemente causan enfermedad cardiometabólica.
Las hipótesis no son mutuamente excluyente y es posible que todas y otros mecanismos aun no conocidos estén involucradas en la asociación entre grasa abdominal y consecuencias adversas metabólicas.
La circunferencia de la cintura constituye un indicador específico de la distribución de grasa corporal, que puede identificar pacientes con incremento del riesgo cardiometabólico relacionado con la obesidad, masa allá de la medida del IMC. Permite ocasionalmente identificar en cuales pacientes debería evaluarse la presencia de factores de riesgo cardiometabólicos como dislipemia y diabetes mellitus. Adicionalmente la medición de la circunferencia de la cintura puede ser útil para monitorear la respuesta del paciente a la dieta y el ejercicio. Más estudios son necesarios para establecer los puntos de corte, ya que el mismo se encuentra influenciado por otras variables como el género, etnia, edad e IMC.