-¿Cómo se puede desarrollar la enfermedad renal?
-La enfermedad renal -comúnmente denominada en el diabético nefropatía diabética (NPD)-, es una enfermedad o complicación crónica que se desarrolla en aproximadamente un tercio de los diabéticos. El desarrollo de la misma se da por aumento de la cantidad de albúmina en la orina, acompañado de un aumento en la presión arterial y una consiguiente disminución de la función renal.
-¿Es lo mismo enfermedad renal que nefropatía y que insuficiencia renal?
-La enfermedad renal sería un término más amplio, e incluye a otras enfermedades que pueden ocurrir en el diabético al igual que en la población general, como por ejemplo las infecciones o la litiasis (cálculos); en tanto que en el diabético nos referimos a nefropatía cuando se produce una afectación del glomérulo renal, que es como un “ovillo” de pequeños vasos sanguíneos, por donde se filtra la sangre y se forma la orina. Las paredes de estos vasos se engrosan y comienzan a filtrar mas albúmina de lo normal (proteínas). Al inicio se detecta por una prueba que es la microalbuminuria. (micro se refiere a las pequeñas cantidades de albúmina).
La insuficiencia renal es la consecuencia de la perdida de la función renal que cursa diferentes etapas evolutivas y que en su etapa final conlleva la necesidad de diálisis.
-¿Hay relación entre los años de diabetes, el tipo de diabetes y los problemas renales? Se dice “sólo pueden tener insuficiencia renal los diabéticos Tipo 1”. ¿Esto es así?
-Si, hay relación con los años de diabetes y con el tipo de diabetes, pero cualquier diabético ya sea tipo 1 o 2 puede tener insuficiencia renal. El porcentaje de diabéticos tipo 1 que desarrolla insuficiencia renal es del 25 % y en el tipo 2 varía entre un 5 a 10 %. Estos porcentajes parecen haber descendido en los últimos 20 años, gracias a mejor control de la glucemia y la presión arterial.
-¿Con cuántos años de diabetes puede una persona desarrollar la enfermedad renal?
-El tiempo de evolución de la diabetes es uno de los factores de riesgo más importante para el desarrollo de la NPD. En el diabético tipo 2 puede existir lamentablemente nefropatía al diagnóstico, porque -como sabemos- este tipo de diabetes puede tener un periodo prolongado sin diagnóstico, que se calcula promedialmente en 5 años. En tanto en el diabético tipo 1 es poco frecuente que aparezca antes de los 5 años, y habitualmente en pacientes con buen control surge más allá de los 20 años de evolución. Se puede concluir que la nefropatía se desarrolla en promedio a los 10-15 años de la aparición de la enfermedad tanto en DM tipo 1 como 2.
¿Cuáles son los factores de riesgo para que una persona diabética desarrolle una nefropatía?
-Duración de la diabetes como ya decíamos.
-Factores familiares y genéticos. Existen estudios que sugieren que la predisposición a desarrollar NPD podría ser hereditaria y a su vez se están estudiando genes que pueden determinar la aparición de la NPD.
-Hiperglucemia. Se ha demostrado que la glucemia elevada es un fuerte factor de riesgo de desarrollo de NPD, pero no necesariamente con la evolución a la insuficiencia renal severa.
-Hipertensión (HTA) El diabético tipo 1 habitualmente desarrolla HTA con la aparición de la albuminuria, pero en el tipo 2 la precede hasta en un 50% al diagnóstico de diabetes. En ambos casos la HTA aumenta el riesgo de albuminuria.
-Dislipemia. La alteración de las “grasas” en la sangre, -como es un colesterol elevado- favorece la progresión de la NPD.
-Proteinuria. La excreción excesiva de proteína en la orina no solo indica afectación del riñón, si no que acelera el ritmo de pérdida de la función.
Tabaquismo. Es un potente factor de riesgo, y se calcula que el diabético que fuma más de 25 cigarrillos al día tiene el doble de riesgo de desarrollar proteinuria.
-¿Qué papel juega el control glucémico?
-Es precisamente en las complicaciones denominadas microvasculares -como la nefropatía- donde se ha demostrado mayores beneficios con un adecuado control de la glucemia. Existen muchos estudios que lo evidencian. Para diabéticos tipo 1, el ejemplo es el DCCT, donde se demostró que con un control óptimo de la glucemia se redujo la aparición de NPD en un 50 %, y para diabéticos tipo 2 el UKPDS fue también contundente en el beneficio de lograr un control adecuado de la glucemia (Hemoglobina Glucosilada menor de 7 %) para la reducción de la nefropatía.
-¿Qué exámenes advierten el estado de la función renal?
-Todo diabético debe realizarse como mínimo un control anual de creatininemia y de microalbuminuria. Esta última se debe realizar si no está presente ya una proteinuria en el examen de orina común.
-Una persona con diabetes y con hipertensión desarrolla más rápido una enfermedad renal. ¿Por qué?
-La presión arterial y la proteinuria aumentan en paralelo. La HTA no controlada acelera la evolución de la NPD y el deterioro de la función renal. Un hecho que debe ser tenido en cuenta es que el primer síntoma de aumento de la PA es que en el diabético esta deja de descender por la noche como en personas sanas.

El correcto plan de alimentación debe hacernos participar del mismo y convertirnos en consumidores conscientes de lo que compramos. Informándonos sobre los contenidos nutricionales de los alimentos, y decidiéndonos por aquellos que cumplen los lineamientos de nuestro plan de alimentación, estamos ayudando a nuestro organismo a mantenerse en salud, minimizando las chances de que las complicaciones de la diabetes devengan en problemas renales.
-Un paciente comenta que el médico le dijo: “no se preocupe que su insuficiencia renal es crónica, no ha avanzado, así que no hay problema. Dentro de 3 meses vuelva que le repetiré los exámenes de sangre y de orina”. ¿Esto puede ser correcto? ¿Qué rutinas debe pedir a su médico el paciente que sabe que tiene insuficiencia renal?
-Si, puede ser correcto, en especial si los controles han sido estables y el control de la glucemia y la PA están dentro de los objetivos deseados.
El diabético que ya presenta una excreción de albúmina, ya sea en la etapa de microalbuminuria o de proteinuria, presente en un examen de orina común, debe ser controlado en conjunto con Nefrólogo. De acuerdo a la etapa de la insuficiencia renal (IR) serán los exámenes que requiera, pero el examen más importante será la creatinina en sangre. Es a través de este examen que se calcula, mediante tablas, el filtrado glomerular que nos dará en qué etapa está la IR. y la frecuencia de los controles.
-¿Es verdad que las personas con diabetes que desarrollan nefropatía no tienen ningún síntoma hasta que la enfermedad está muy avanzada? ¿Por qué sucede esto? ¿Existen formas de detectar precozmente la insuficiencia renal?
-La nefropatía diabética en su etapa inicial es asintomática. Los síntomas se desarrollan en las etapas posteriores y pueden ser el resultado de la insuficiencia renal o la eliminación de cantidades altas de proteína en la orina. La detección precoz es mediante la medición de la microalbuminuria en una muestra aislada de orina, preferiblemente la primera de la mañana. Pueden utilizarse tirillas reactivas, pero siempre se recomienda confirmar resultado por examen cuantitativo estandarizado de laboratorio. Las recomendaciones generales para realizar el examen son; control glucémico estable y no cursar otra patología aguda, en especial infección del aparato urinario.
-¿Cuáles son los consejos y/o recomendaciones que una persona con diabetes no debe olvidar para colaborar en la prevención de una enfermedad renal?
-Por supuesto que el primer objetivo es el control adecuado de la glucemia intentando lograr una Hemoglobina Glucosilada lo más cercana a lo normal: 6.5%. Para ello son fundamentales los hábitos de vida saludable, controlando la obesidad, cumpliendo plan nutricional (en aquellos con otros factores de riesgo de enfermedad renal o con nefropatía incipiente; restricción moderada de ingestión de proteínas) y realizando actividad física regular y programada.
Cumplimiento del tratamiento farmacológico, con un automonitoreo glucémico adecuado al tipo de de diabetes, que permitan cambios de conducta, siempre basados en una educación e información permanente con los controles periódicos con el equipo multidisciplinario que asiste al diabético. Abandonar tabaquismo si existe y reducir ingesta de alcohol. Control del colesterol intentando mantener un colesterol LDL (“colesterol malo”) menor o igual a 100. El otro objetivo fundamental es el control estricto de la P.A. con cifras recomendadas de 130/80 mmHg. Algunos antihipertensivos han demostrado proteger la función renal y se recomienda su utilización en forma precoz.