La diabetes como enfermedad metabólica, afecta todos los sistemas y todos los órganos, y el aparato urinario y genital masculino no escapa a la misma. Desde el riñón hasta el prepucio, la diabetes puede afectar los distintos sectores anatomo-funcionales del aparato urinario y genital.
Muchas veces el diagnóstico inicial, primario de la diabetes, lo hace el urólogo: algunos pacientes nos consultan por inflamación del prepucio y glande (balanopostitis) que vemos con relativa frecuencia en el hombre diabético, y con gesto casi automático cuando nos enfrentamos a las mismas, solicitamos una glicemia; y para sorpresa del paciente le realizamos el diagnóstico. Otras veces nos consultan porque orinan en forma frecuente y muy abundante, son diabéticos que cursan una poliuria osmótica por su glucosuria. Raramente nos consultan porque tienen la sensación de orinar con gases (neumaturia), como consecuencia de la fermentación bacteriana de la glucosa en orina.
A nivel del parénquima renal, la diabetes afecta las unidades anatomo-funcionales que producen la orina y determina una afección denominada nefropatía diabética, que es factor o puede conducir a la insuficiencia renal crónica, con la consiguiente necesidad de diálisis crónica o transplante.

Esquema del aparato urinario masculino y femenino.
El diabético tiene un riesgo aumentado de infecciones urinarias. Este riesgo está dado por una mayor prevalencia en el diabético de bacteriuria asintomática, es decir son portadores asintomáticos de bacterias en el sector bajo del aparato urinario, que no interaccionan con el hospedero, pero que al darse modificaciones deficitarias de los sistemas defensivos, exponen con mayor frecuencia y gravedad a la infección clínica (cistitis, prostatitis, pielonefritis). Las de mayor significación, son las infecciones del propio parénquima renal (pielonefritis), que pueden comprometer, cuando se hacen crónicas, su capacidad funcional (pielonefritis crónica). Una forma grave y séptica de pielonefritis específica del diabético, es la pielonefritis enfisematosa: es un cuadro grave con formación de abscesos múltiples y gas en el propio parénquima renal, que merece un rápido diagnóstico y tratamiento por el alto riesgo de mortalidad.
Estamos viendo un número creciente de abscesos renales y perirrenales por estafilococo meticilino resistente comunitario, pero no hemos constatado hasta el momento, que la población diabética tenga una mayor incidencia de los mismos.
Otro motivo de consulta del diabético son las disfunciones sexuales: tanto la disfunción eréctil masculina (impotencia), como la eyaculación precoz o rápida, o demorada o ausente, constituyen invalideces que pueden verse con mayor frecuencia en la población diabética y que responden a un mecanismo multifactorial.
Si bien hubieron avances importantes y exitosos en el tratamiento de estas disfunciones, como el Sildenafil, o los nuevos inhibidores de recaptación de Serotonina, es en la población de diabéticos donde se da una mayor resistencia al beneficio de dichas medicaciones.
Hoy se estudia la disfunción eréctil femenina, pero no hay nada específico todavía sobre la misma en la población femenina diabética.
Se ha descrito también en los diabéticos que la calidad del semen puede verse disminuida, y que podría explicar ciertas infertilidades que no pueden ser explicadas por otros factores.
Por último la diabetes puede alterar el sistema vesico-esfienteriano, y particularmente la vejiga (cistopatía diabética); existen dos formas clínicas: una vejiga de tipo irritativo, con gran frecuencia miccional, imperioricidad y puede llegar a la incontinencia por urgencia. La otra forma, más frecuente es la vejiga retencionista, que puede exponer al deterioro de la función renal por obstrucción urinaria crónica.
-¿Es posible prevenirlos?
-Por supuesto; lo importante es diagnosticar oportunamente la enfermedad diabética y lograr permanentemente el control metabólico con dieta, medicación, ejercicios, etc.
Es importante prevenir antes que aparezcan las distintas patologías, ya que puede suceder que la reversibilidad de las mismas sean parciales o imposibles.
-¿Cómo se tratan?
-Al margen de las medidas terapéuticas del propio trastorno metabólico, todas las complicaciones urogenitales son pasibles de tratamiento, con el fin de mejorarlas y/o estabilizarlas. Son acciones específicas del urólogo, conjuntamente con los colegas diabetólogos, endocrinólogos, nutricionistas y médicos generales.
Las acciones específicas urológicas escapan al encare de esta exposición.
-¿Los diabéticos con cálculos urinarios, como se tratan?
-Exactamente igual que los pacientes no diabéticos. Hoy el 95% de los cálculos urinarios altos se solucionan con métodos no o poco invasivos, como litotricia extracorpórea con ondas de choque y/o cirugía percutánea y endourología. Lo importante en el diabético, es que esté metabolicamente compensado, libre de infección y con una crasis sanguínea normal.
-¿Hay relación entre diabetes y cáncer de próstata?
No hay información epidemiológica que muestre que los hombres diabéticos tengan un mayor riesgo de cáncer de próstata. Hoy, parece que la obesidad, determina cánceres de próstata más agresivos que en la población no obesa.