El tratamiento médico y nutricional en etapas iniciales de alteración de la función renal enfatiza el control de sus factores de riesgo: evitar la hiperglucemia, controlar la hipertensión y la dislipemia. Diversos estudios dan relevancia a la obesidad como nuevo factor de riesgo de daño renal y al logro del normopeso en la evolutividad de la enfermedad. Instalada la nefropatía a esos objetivos se suman otros más específicos:
-Coadyuvar en el control de alteraciones metabólicas: proteicas, hidroelectrolíticas (sodio, agua, potasio), fosfocálcicas.
-Controlar los síntomas urémicos disminuyendo la producción de residuos nitrogenados (urea, creatinina).
-Coadyuvar en retardo de la progresión y lograr un buen estado nutricional.
¿Qué estrategias nutricionales utilizar?
-Reducir ingesta proteica, pero aportar las necesarias para mantener buen estado de nutrición proteica. Evitar consumir cantidades mayores a las indicadas de carnes, leche, huevos.
-Incorporar prudentemente alimentos energéticos hidrocarbonados, bajos en proteinas, fósforo y potasio: galletitas y panes de maicena, pastas de maicena y fideos de arroz, productos comerciales que existen en nuestro medio o que pueden prepararse a nivel doméstico
-Controlar la ingesta de alimentos ricos en fósforo cuando el médico lo indique, aconsejándose reducir o aún excluir queso, leche, yema de huevo y eliminando: pescados desmenuzados enlatados, leguminosas, cereales integrales, maní, frutos secos, chocolate, café soluble.
-Controlar el consumo de alimentos fuentes de potasio, si se utilizan medicamentos para protección renal (IECA) o en las últimas etapas de la insuficiencia renal, evitando: bananas, kiwis, espinacas, alcauciles, leguminosas, frutos secos, chocolate, café soluble, sales dietéticas, caldos en cubitos, sopas, infusiones de hierbas, mate.
-Reducir ingesta de sodio.
-Mantener un buen estado nutricional, evitando la obesidad (diabetes tipo 2) con dieta hipocalórica moderada que permita descenso lento de peso. Impedir la desnutrición (diabetes tipo 1) a veces presente y de mal pronóstico, realizando aporte calórico y proteico adecuado en base a los alimentos energéticos y proteicos señalados, y utilizando aceites ricos en ácidos grasos no saturados: aceite de arroz, oliva, soja, y evitando ácidos grasos saturados y trans provenientes de aceites hidrogenados.