¿Qué ocurre cuando tenemos el ácido úrico elevado? ¿Qué alimentos se deben controlar?
Tal vez podríamos comenzar definiendo qué es el ácido úrico. El ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas, sustancias que podemos encontrar en algunos alimentos y que también se producen en forma natural en el organismo. La Hiperuricemia es la acumulación anormal de ácido úrico en la sangre por encima de 7 mg./dl. en hombres y 6 mg./dl. en mujeres.

Algunas consideraciones importantes.
El ácido úrico elevado va más allá de una alteración a tratar únicamente con dieta, ya que puede ser consecuencia de factores que aumentan su producción y/o disminuyen su eliminación. Por esta razón resulta apresurado relacionar la hiperuricemia únicamente a un consumo de alimentos ricos en esta sustancia. De todas formas, con valores superiores a 7 mg/dl., se ha visto un aumento de riesgo de gota y cálculos renales, lo que hace necesario un cuidado en la selección de alimentos.

Algunos factores relacionados con la hiperuricemia y los ataques de gota.
Sexo y edad. La prevalencia de gota aumenta con el avance de la edad.

Por otra parte se ha visto que los hombres tienen mayor riesgo de sufrir de hiperuricemia y episodios de gota que las mujeres, aunque luego de la menopausia los riesgos se equiparan.

Factores genéticos. La genética (factor hereditario) tiene una relevancia determinante en algunos individuos con ácido úrico elevado. En estos casos será necesario poner mayor énfasis en controlar otros factores de riesgo.

Algunas patologías o alteraciones vinculadas al aumento del ácido úrico. Varias investigaciones han demostrado que algunas alteraciones o patologías están directamente relacionadas con el aumento de los niveles de ácido úrico. Entre ellas se pueden destacar: sobrepeso y obesidad, hipertensión arterial, diabetes, insulinorresistencia e insuficiencia renal. Muchas de estas patologías o alteraciones provocan una disminución de la capacidad de excreción del ácido úrico a nivel del riñón.

Algunos factores relacionados a la nutrición que favorecen el aumento del ácido úrico.
-Ingesta excesiva de alimentos con alto o moderado contenido en purinas o ácido úrico.
-Descenso brusco de peso.
-Ayunos prolongados.
-Alimentación rica en grasa.
-Alimentación rica en proteínas.
-Consumo excesivo de alcohol.

Alimentos con alto contenido en purinas o ácido úrico.

Entre ellos podemos destacar: mariscos (especialmente mejillones), gallina, pavo, pato, perdiz, ganso, sardina, anchoa, atún, molleja, hígado, riñón, caldos y extracto de carne, levadura de cerveza como suplemento entre otros. El consumo de estos alimentos se desaconseja en caso de hiperuricemia.

Alimentos con moderado contenido en purinas o ácido úrico.

Dentro de este grupo podemos incluir carne vacuna, cerdo, cordero, pescados (salvo los contraindicados), espinaca, puerros, coles (brócoli, coliflor, repollitos de Bruselas, repollo), chauchas, champiñones, arvejas entre otros. El consumo de estos alimentos deberá ser evaluado por el Nutricionista tratante quien indicará porciones y frecuencia de consumo, de acuerdo a cada situación.
Fuente: adaptado de Nutriguía 2004.

Consumo de alcohol.

Se ha observado una relación directa entre el consumo de bebidas alcohólicas y el aumento del ácido úrico, ya que el alcohol dificulta la eliminación de ácido úrico a nivel renal. Por otra parte bebidas como la cerveza contiene cantidades importantes de purinas.

Consumo de sal y de líquidos.
El consumo excesivo de sal inhibe la eliminación de ácido úrico a nivel renal por lo que está desaconsejado en caso de hiperuricemia. Además, el consumo abundante de líquidos ayuda a que una mayor proporción de ácido úrico sea eliminado por la orina, por lo que se aconseja consumir aproximadamente 2 litros de líquidos diarios.

Algunos consejos nutricionales útiles.
-Evitar el consumo de alimentos ricos en purinas o ácido úrico.
-Consumir abundantes líquidos (agua de preferencia).
-Disminuir el consumo de sal (incluye productos comerciales con alto contenido de sodio: quesos salados, conservas, enlatados, etc.).
-Preferir alimentos con bajo contenido graso (lácteos descremados, vegetales y frutas, carnes magras, etc.).
-Disminuir o evitar el consumo de alcohol
-En caso de tratar obesidad, evitar descensos bruscos de peso.

Más allá de las pautas mencionadas, es importante considerar cada caso en particular previo a la decisión de un tratamiento específico. Por esta razón se hace imprescindible la consulta al equipo de salud.